P26: Ahora, cuéntame un poco más sobre esa experiencia que pensaste para la pregunta anterior (la del uso del español mientras vives o vivías en un país europeo que no es España y la emoción principal que sentiste). ¿Que pasó, dónde estabas y cómo te hizo sentir? R26: Cuando supe que tenía que buscar una nueva compañera de piso el año pasado, conocí a una chica española y me pareció una muy buena opción. Ya sabía que ella era hispanohablante antes de que viniera a vivir conmigo, así que imaginaba que íbamos a hablar en español. Desde el principio hablamos en español y, aunque me hizo mucha ilusión, también sentí un poco de nerviosismo porque normalmente solo hablo en español con mi familia, así que usarlo con alguien fuera de ese círculo me resultaba un poco raro al principo. Pero, al mismo tiempo, fue algo bonito. Me sentí más cómoda de lo que esperaba. Fue esa mezcla de alegría y un poco de timidez y nerviosismo, pero hubo una sensación de conexión que no suelo tener en mi rutina diaria viviendo en el extranjero.
P27: ¿Qué significa para ti el español ahora? ¿Qué sentimientos o ideas asocias con él en este momento? R27: Para mí el español ahora representa una conexión bastante profunda con mi nacionalidad y mi identidad. Aunque no lo suelo usar todo el tiempo fuera de casa, cada vez que lo hablo siento que me acerco a mi familia, a las costumbres, a mis costumbres y a todo lo que me hace sentir como esencialmente en casa. Es como una forma de, digamos, mantener viva una parte de mí, incluso estando lejos del país. Y hablar español me da una sensación de pertenencia, de cercanía y me recuerda quién soy y de dónde vengo.