P: ¿Cómo te has sentido tras ver este fragmento de vídeo?
R: Me sentí bastante incómoda y también un poco nerviosa porque no sabía qué iba a pasar.
P: Claro
R: Tenía una sensación de tensión como en el cuerpo y el corazón iba, bum bum, un poco más rápido.
No sentí miedo extremo pero sí como inquietud, ya que no es agradable ver cómo un hombre hace cosas raras y parece que persigue a otro. Esto demuestra el cuidado que debemos tener cuando vamos solos por la calle porque nunca se sabe con quién nos vamos a encontrar o qué puede pasar.
P: Claro, como acabas de describir, nunca se sabe quién es la persona que va andando cerca nuestra, que intenciones puede tener y siempre debemos de ir con cuidado, alertas. Ahora quiero que seas tú la que pienses sobre un momento concreto donde hayas experimentado ese miedo, si es posible, centrándote en cómo te sentiste tú concretamente.
R: Pues, por suerte nunca he vivido nada malo, pero me recuerda a una experiencia que tuve hace unos años cuando estaba sola en casa porque mi marido estaba trabajando.
Era de noche, bastante tarde, y yo estaba viendo una película tranquila tumbada en el sofá.
Pero de repente escuché un ruido en la cocina, no sé, como si algo se cae, y después otro pero más fuerte.
En ese momento, empecé a sentir miedo de verdad, como una sensación de tensión en todo el cuerpo y como cosquillas en el estómago ¿sabes?
R: Sí.
Me dió miedo moverme, me quedé como parada, pensando en si había alguien. Mi corazón iba muy rápido y estaba muy alerta, me centré en escucharlo todo.
P: Vale y ¿Cómo calificarías tú ese miedo?
R: Creo que el miedo era bastante alto como un 7.
Lo peor era la incertidumbre, no saber realmente qué estaba pasando.
Después fui a mirar y la ventana de la cocina estaba abierta y era un día de mucho viento y algo cayó al suelo, pero la emoción fue muy intensa.
P: Claro, al final fue un susto, todo originado por el miedo. Pero, esto demuestra como incluso cosas cotidianas, que son totalmente normales, provocan ese tipo de sensaciones en nosotros. Muchas gracias, María.