Transcripción:

P: ¿Qué has sentido tras ver este fragmento de vídeo?
R: El vídeo me ha transmitido una sensación de miedo, pero ese miedo que va poco a poco, el que no es tan seguro, que al principio es como… te preguntas… ¿Qué pasa? Algo así de como curiosidad, hasta que se transforma en incomodidad. Ese hombre que aparece en una calle y te da ese pellizco en el estómago, como si se te encoge poco a poco, porque sabes que hay una sensación extraña en el ambiente, que tu cuerpo se va como poniendo nervioso y a la defensiva, tensándose, cuando se te tensa los hombros, la espalda, y que el cuerpo sabe que algo puede pasar y se está preparando para reaccionar. Es un momento en el que te quedas hasta incluso sin respiración, porque no tienes sensación de control y no sabes qué va a pasar.
P: Sí, entiendo totalmente lo que me estás describiendo, todos hemos experimentado algo así ¿no?. Pues, ahora es tu turno, me gustaría que me contaras alguna experiencia similar que hayas vivido, donde hayas experimentado ese miedo ¿no?. Centrándote sobre todo en cómo te sentías tú.
R: Una experiencia parecida a la sensación del vídeo puede ser la típica que nos pasa a las mujeres. Una que recuerdo de volver sola a casa de noche, bastante tarde, ya en la madrugada, cuando las calles están prácticamente vacías, solo iluminan las farolas, algunas farolas recuerdo que estaban apagadas, porque en mi barrio a veces se va la luz.
P: Vaya.
R: De esto que vas tranquila porque sales del metro, pero vas por una calle y de repente vi un hombre que no hacía nada en concreto, simplemente estaba ahí quieto, pero claro, un hombre parado en una calle, solo, a las tantas de la madrugada, te hace sentir incómoda.
Entonces seguí caminando, sin darle importancia, pero claro, ya estás tensa, tu cuerpo está tenso, el nudo del estómago ya lo tiene y ya empiezas a sentir una punzada ahí en la nuca, que parece que te están mirando, y ya te acelera, te entra el nerviosismo, la respiración se vuelve más rápida, aunque tú intentas controlarlo y no salir corriendo en la calle, simplemente seguir andando. Hasta que claro, el hombre empezó a moverse y fue como en la misma dirección en la que yo iba, cosa que ya tu cabeza no para de imaginar cosas. Ahí ya te recorre un escalofrío por la espalda y se erizala piel.
Intentas mantener el calma, seguir, seguir, seguir, pero el corazón lo tienes a mil, acelerado, lo notas en el pecho, te sudan las manos, como si ya la sangre se hubiera ido. Tienes las manos heladas y la tensión en las piernas como para salir corriendo en cualquier momento. Entonces decidí cambiar de acera y en ese pico de ansiedad para decir, bueno, pues, él va por un lado y yo por el otro. Y ya está. Seguí andando a mi casa y no pasó nada, pero la incertidumbre era más… lo que más miedo da, porque no sabes qué va a pasar, no sabes cómo va a reaccionar el hombre, cómo vas a reaccionar tú. ¿Qué va a hacer el cuerpo? ¿Cómo te va a reaccionar? ¿Podrás correr? ¿Te responderán las piernas?
Cuando por fin llegué a casa, cerré la puerta, noté que el cuerpo todavía estaba tenso, seguía con la respiración acelerada, el corazón palpitando, una sensación de alerta total en el cuerpo, que me costó bastante relajarme, incluso sabiendo que ya estaba yo en mi casa, segura.
P: Pero claro…
Esa sensación y la del vídeo es lo que más se asimila, ese nudo en el estómago, la piel de gallina, la tensión, esa inquietud de no saber cómo va a reaccionar el otro, de no tener control en la situación. Esa es la experiencia que yo más recuerdo parecida.
P: Pero claro, como dices, desgraciadamente todos hemos vivido algo similar en algún momento de nuestra vida, y perfectamente concuerda con lo que se ha visto en el vídeo.
Muchísimas gracias por contar tu experiencia.

Categorías:

Tipo de corpus: Usuarios de español L1
Tipo de muestra: Oral
Lengua del corpus: Español
Lengua materna: Español
Tipo de texto: Monológico
Género de la muestra: Conversación
Condición de la muestra: Estimulada
Condición de estudio: L1
Nivel de lengua: L1
Sexo: Mujer
País de recogida de datos: España