P: ¿Cómo te has sentido tras ver este segundo fragmento de vídeo?
R: Ver ese vídeo me dejó una sensación muy pesada más de angustia que de miedo como tal, porque no era violencia de película. Era algo tan frío y tan normalizado dentro del propio video que daba muchísimo más impacto.
Lo primero que me chocó fue la naturalidad del chico. Sale al balcón como alguien que acaba de despertarse, como si fuese su rutina. Y precisamente eso da escalofríos, ver una acción tan brutal hecha con una calma casi automática, sin emoción, sin ninguna duda, sin reacción por su parte. Creo que lo peor no fueron los disparos fue la reacción de la gente. Ver a personas corriendo desesperadas, mientras otras simplemente siguen trabajando más rápido, agachando la cabeza, intentando no mirar. Transmite una sensación horrible de terror constante, como si todos supieran que cualquier movimiento puede convertirlos en el siguiente objetivo. Mientras veía el vídeo, sentí muchísima impotencia, porque imaginas el nivel de miedo que tiene que sentir alguien para seguir trabajando al lado de personas que acaban de matar. El cuerpo entra en modo supervivencia total. No pensar, no mirar, obedecer, intentar pasar desapercibido y eso fue lo más duro de procesar, que el verdadero terror del vídeo no era solo la violencia, sino la normalización del horror.
Esa idea de que las personas ya están tan acostumbradas al miedo que reaccionan automáticamente, casi sin humanidad. Solo intentando sobrevivir un minuto más. Acabar el vídeo sería una sensación muy incómoda en el pecho, no por el impacto visual únicamente, sino porque te hace pensar en hasta dónde puede llegar el ser humano cuando el miedo domina completamente un lugar.
Y también en cómo el terror constante puede corromper a las personas hasta el punto de convertir el horror en parte de la rutina diaria.
P: Totalmente, estoy muy de acuerdo con todo lo que has dicho, ¿y alguna vez has vivido una experiencia similar?
R: Ese vídeo me removió muchísimo, porque aunque la situación es extrema me recordó a una sensación que viví de pequeña en Málaga cuando hubo mucha tensión por los atentados terroristas y todo lo relacionado con ETA.
Málaga fue una ciudad muy marcada por ese miedo durante años. Hubo más de 20 atentados o intentos de atentados en la provincia y muchos dirigidos a zonas turísticas, aeropuertos, etc. Aunque yo era pequeña, recuerdo perfectamente el ambiente de miedo constante.
Los adultos hablaban bajito cuando salían noticias de bombas o amenazas. Y la televisión enseñaba imágenes de gente corriendo, de policía, ambulancia. Y tú, siendo un niño, no entiendes de todo lo que pasa, pero sí notar el terror en los demás.
Por eso el vídeo me impactó tanto, porque más allá de los disparos, lo que más me recordó fue esa sensación de vivir con miedo normalizado. Ver a la gente seguir trabajando aterrorizada para no convertirse en la siguiente víctima. Eso me hizo pensar mucho en cómo el miedo cambia el comportamiento de las personas.
Recuerdo que de pequeña, después de escuchar noticias sobre atentados, mi cuerpo reaccionaba, aunque yo intentaba hacer vida normal. Iba por la calle más pendiente de todos, notaba tensión cuando veía una mochila abandonada o demasiada policía y sentía una especie de nudo constante en el estómago. Era como convivir con una alerta silenciosa alrededor. y creo que eso es precisamente lo que transmite el vídeo, cómo el terror no solo hace daño en el momento del ataque, sino que transforma el ambiente entero. La gente ya no actúa normal, actúa condicionada con el miedo. Algunos corren, otros se bloquean, otros simplemente siguen haciendo lo que estaban haciendo porque el cuerpo entra en modo supervivencia. Lo peor es que este tipo de miedo se quedaba adentro mucho tiempo.
No es un susto rápido, es una sensación pesada de inseguridad impotente, porque entiendes que hay personas capaces de sembrar terror de forma completamente fría. Y cuando eres pequeño, ver cómo los adultos también tienen miedo hace que todo parezca todavía más real.
P: Totalmente.
Me ha gustado mucho que hayas hablado de este tema porque yo también como malagueña, sé lo que es esa experiencia que acabas de describir cómo se siente ver a todo el mundo asustado, como tus padres o tus familiares te dicen ten cuidado si ves alguna mochila, no te acerques, entonces me ha gustado mucho que hayas hablado de ello porque por suerte nosotras no lo hemos vivido de primera mano, pero ha habido tanta gente afectada por esto, tanto a ellos mismos, me refiero tanto que le han afectado a ellos mismos como a familiares cercanos o que no sé, gracias por darle visibilidad de alguna forma.
Categorías:
Tipo de corpus: Usuario de español L1
Tipo de muestra: Oral
Lengua del corpus: Español
Lengua materna: Español
Tipo de texto: Monológico
Género de la muestra: Conversación
Condición de la muestra: Estimulada
Condición de estudio: L1
Nivel de lengua: Nativo
Sexo: Mujer
Edad: Jóvenes 20-34
País de recogida de datos: España